William Ledeuil
De gustos y colores
Por Laurent Feneau
En algún sitio entre Francia y Asia, William Ledeuil redefine las fronteras de una geografía culinaria sumamente contemporánea. Colores, frescura y sabores ¡todos los gustos tienen entrada, siempre que sean innovadores!
"Toda mi alma de niño la pongo en mi cocina". Esto es lo que
escribe William Ledeuil en su último libro. Entendemos rápidamente
lo que significa esta frase cuando escuchamos la historia de su vida. La historia
de un crío que nació en Bourges en el centro de Francia, en una
familia donde la cocina de calidad y los buenos productos alimenticios forman
parte de la vida cotidiana. Con un padre carnicero, aprendió a apreciar
la calidad de la carne. De su madre, adquirió el arte de aprestar el
entresijo de ternera o la lengua de cordero
"Cosas que ya no se hacen"
precisa, antes de añadir, "porque lo que me interesa hoy en día,
es precisamente lo que no se hace en todas partes". ¿Es por esta
razón por la que desde hace diez años, el chef recorre el mundo
entero buscando los productos más bellos, los sabores más raros
y los aromas más osados?
Porque podría ser un director de banco, clasificar expedientes o hacer
estadísticas
Pero ¡no!, ¡se ha decantado por la cocina!
Sin embargo, el Señor William ha vacilado durante mucho tiempo, incluso
hasta encontrarse por casualidad en la Escuela Superior de cocina francesa para
seguir una formación de
empresario. Pero se da cuenta rápidamente
que los hornos le atraen. Su primera experiencia, su primer flechazo culinario,
lo tuvo en la casa Guy Savoy. Un encuentro decisivo que se acabó después
de una colaboración de doce años en las cocinas y en los libros
de contabilidad del chef con tres estrellas. Un poco más tarde, decide
hacer una pausa, pero muy corta, sólo el tiempo de hacer un balance.
Ha decidido: ¡segurísimo, "es la cocina y nada más!".
Ampliación de la concepción de la cocina
Su búsqueda creativa le lleva hasta Asia del Sureste para encontrar el
equilibrio sensorial perfecto. En el Japón, descubre una concepción
diferente de la comida; en Vietnam, la riqueza de los caldos y la variedad de
las hierbas aromáticas; y en Tailandia, los aromas y los colores del
mercado de Bangkok. De vuelta a Francia, hace un balance muy difícil
"Las cocinas de Asia del Sureste son sencillas y reúnen los productos
de manera instintiva; he conservado esto, pero añadiendo más técnica",
explica William Ledeuil. ¡Esto es la composición del cóctel
mágico de "Ze Kitchen Galerie", su restaurante!
¿Cómo hace para que no se le suban los humos a la cabeza? Pues,
considera la "cocina como un juego", una "actividad puramente
egoísta". "Utilizo exclusivamente productos que a mí
me gustan, lo que me permite expresar cosas muy personales".
William y la Odisea
Determinado a privilegiar su sensibilidad a la técnica culinaria, desea
ante todo suscitar la emoción con los sabores y los colores de cada producto.
Así logra una verdadera odisea gastronómica. Espárragos
y camarones con caldos thai, sopa de tarama con citronella, helado de chocolate
blanco regado con té verde, sin olvidar el mango verde que el chef cocina
de mil maneras diferentes a la perfección. Los sabores son sorprendentes,
claro, pero siempre justos. "¿Un cocinero tricolor liberado de sus
complejos?" Es posible, pero queda sobre todo un chef que da prueba de
una mentalidad abierta fuera de lo común y de una curiosidad sin límites.
Al final, estas dos calidades le permiten inventar con cada plato una nueva
mezcla de sentidos, una demostración sutil de equilibrio y simplicidad.
Lo que se nota a primera vista en este cocinero insólito son sus manos,
ocupadas a trabajar las materias, ensamblar las formas, mezclar los colores,
todo eso de manera completamente inédita. En efecto, William Ledeuil
es sobre todo un "visual" a quien le gusta probar con los ojos. "Es
el color lo que me da ganas de cocinar; los colores, por cierto, son imprescindibles
y forman parte de mi cocina. Por ejemplo, me hacen pensar en gustos y texturas
que puedo resentir incluso antes de cocinar o de probar un plato", comenta.
Del color a la transparencia, sólo hay un paso y esto para el dueño
del lugar no es nada. En Ze Kitchen Galerie, el ballet de las cocinas queda
a la vista de todos. Conjunción de colores y de transparencia, pero de
diversidad también. Cuando cocina, está apoyado por un equipo
de jóvenes cocineros y aprendices originarios de todos los rincones del
mundo. Son formados para interpretar tanto los aromas como los sabores de su
país de origen.
Se pueden encontrar los platos siguientes a la carta, que cambia mensualmente:
productos sencillos (verduras multicolores de Joel Thiébault, pescado,
cordero, frutas
) realzados con todas las hierbas tailandesas y los condimentos
asiáticos (jengibre, vinagre de arroz, wasabi
). "Lo que importa
para mi, es la sensación de frescura que procuran en la boca los toques
ácidos, claro, pero que puede provocar el azucarado o el salado, el conjunto
de todo jugando al final sobre todas las dimensiones. Para mi, la frescura es
la de la citronella, del galanga o incluso la de las hierbas thai que acaban
de ser talladas
" concluye. Esta concepción muy personal de
lo que representa la frescura le permitió a William Ledeuil alcanzar
una estrella. Aunque declara que "no fue el objetivo", él que
considera "la cocina como placer total y libertad inmensa", esta estrella
plantea una cuestión. En efecto, pasaron siete años antes de que
Ze Kitchen Galerie fuera considerada como algo diferente que un comedor "fashion".
Siete años son mucho tiempo. ¿Un tiempo necesario para tener uso
de razón? O tal vez simplemente para tener una razón, diferente
de la canción del francés Leo Ferré , de llamar el chef:
"Señoron" William.
Retrato chino
"Si fuese..."
una calidad
La humanidad
un defecto
La curiosidad
un animal
Un pájaro
un país
Córcega, aunque no es un país
una película
"La Misión" de Roland Joffé
un libro
Más bien un cómic
un plato
Una sopa con citronella
un vino
Un vino blanco alsaciano de André Ostertag
ZE KITCHEN GALERIE
4 rue des Grands-Augustins
75006 Paris
www.zekitchengalerie.fr